
Buena estrategia / Mala estrategia — Richard Rumelt
La mayoría de las "estrategias" son humo. Rumelt enseña a distinguirlas, y duele.
❯::contenido[4]
Por qué lo leí
Llevo años arrancando proyectos propios, y el patrón de muerte casi nunca es técnico: es dispersión. Este libro de Richard Rumelt (2011) es probablemente el más citado sobre qué es una estrategia de verdad, y tiene fama de ser también el más incómodo, porque dedica media obra a describir lo que la mayoría llamamos estrategia y no lo es. Quería ese espejo.
De qué va
Rumelt sostiene que una buena estrategia tiene un núcleo de tres piezas: un diagnóstico honesto que identifica el problema real, una política guía que marca el enfoque general para abordarlo, y un conjunto de acciones coherentes entre sí que lo ejecutan. Nada más — y nada menos, porque casi nadie tiene las tres. La otra mitad del libro es un catálogo de mala estrategia: confundir objetivos con estrategia ("crecer un 20 %" no es una estrategia, es un deseo), el relleno grandilocuente que disfraza vacío, la negativa a elegir porque elegir significa renunciar, y el pensamiento positivo como sustituto del análisis.
“La mala estrategia no es ausencia de estrategia: es humo ocupando su lugar.”
Lo que me llevo
El diagnóstico como paso separado me cambió la forma de plantear proyectos. La tentación de un ingeniero es saltar a la solución; Rumelt obliga a escribir primero qué problema es el que de verdad importa, y a partir de ahí todo lo demás se ordena o se descarta. La segunda idea es la coherencia: las acciones tienen que reforzarse entre sí, no ser una lista de cosas buenas independientes. Y la tercera, la más dura: si tu estrategia no renuncia a nada, no es una estrategia. Proteger el alcance de un proyecto con uñas y dientes es exactamente esto.
Lo que no me convence
El libro es más diagnóstico que receta: sales sabiendo reconocer la mala estrategia al instante, pero construir la buena sigue siendo trabajo tuyo, y algunos casos de estudio empresariales de hace dos décadas quedan lejos de quien trabaja solo o en equipos pequeños. Aun así, la traducción a proyectos personales es directa, y es de los pocos libros de gestión que releería.
El test rápido que uso desde entonces
Antes de empezar nada, tres preguntas en una nota: 1. ¿Cuál es el problema real? (diagnóstico) 2. ¿Cuál es mi enfoque, y qué descarta? (política guía) 3. ¿Las próximas acciones se refuerzan entre sí? (coherencia) Si no puedo responder las tres en cinco líneas, todavía no tengo estrategia: tengo ganas.
Ficha
Autor: Richard P. Rumelt Año: 2011 Para quién: cualquiera que decida dónde invertir su tiempo — no hace falta dirigir una empresa para necesitarlo.
Escrito por
DRAGOADRI
27 de agosto de 2026
Publicaciones relacionadas

El Secreto — Rhonda Byrne, leído con lupa
Leí el fenómeno de la ley de la atracción. Esto es lo que se salva y lo que no.

La renuncia.
Me estoy dando cuenta de algo. Durante mucho tiempo mi vida giraba en torno a producir, consumir…

Séneca: Consolaciones, Diálogos y Epístolas a Lucilio
Fui a la fuente del estoicismo. Dos mil años después, Séneca sigue dando en el clavo.
Comentarios
0 comentarios